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foto ilustrativa de la Exposicion de Motivos

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EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Desde hace años diversas asociaciones, moto clubes y cientos de moteros a título individual están luchando por la mejora de la seguridad vial del colectivo motero en España, y en especial por resolver el problema de los gravísimos daños que causan los sistemas de contención de vehículos, popularmente conocidos como guardarrailes.

A pesar del trabajo desarrollado por cada una de las organizaciones y motoristas voluntarios durante todo este tiempo, lo cierto es que todo el trabajo desplegado se ha realizado de forma descoordinada y con pocos resultados prácticos.

Sin embargo en los dos últimos años se han roto todas las tendencias, pues se han producido dos grandes impulsos en la lucha por nuestra seguridad vial, impulsos que a su vez han motivado que la Administración comience a considerar seriamente nuestro problema y las medidas necesarias para solucionarlo. La diferencia con la situación anterior ha venido de la mano de la colaboración y unión del colectivo motorista.

El primer impulso fue la manifestación del 17 de diciembre de 2005, manifestación organizada por el Moto club Potus Veteris, con la ayuda y colaboración de cientos de moteros y numerosas organizaciones motoristas de todo el país. El segundo ha venido de la mano del "Otoño Negro", campaña de tres manifestaciones que durante el otoño de 2006 organizaron y convocaron conjuntamente Moteros en Acción, Moto club Vespacitos, Asociación Mutua Motera y la Plataforma Motera por la Seguridad Vial, junto con la ayuda inestimable e imprescindible de miles de motoristas y en especial de decenas de colectivos, clubes y foros en Internet.

Estas dos reivindicaciones han demostrado que sólo mediante la unión y coordinación de todo el colectivo, seremos capaces de tener la fuerza suficiente para forzar a la Administración a que adopte las medidas adecuadas para resolver nuestro problema.

A pesar de estas dos positivas experiencias de reivindicación colectiva, la coordinación lograda en esta última campaña ha vuelto a desaparecer. Cada organización ha seguido luchando por su cuenta y se ha vuelto a perder la unidad de acción que tan eficaz se ha demostrado en el pasado.

La situación que tenemos en la actualidad, consiste en que, tras el duro varapalo que supuso el Otoño Negro para la Administración, y ante la apertura de la misma hacia posturas negociadoras y en pro de la búsqueda de soluciones, hay organizaciones que están negociando con las Administraciones con competencias en materia de carreteras, y de hecho, están consiguiendo importantes avances que en ocasiones se formalizan mediante acuerdos tanto escritos como verbales que se plasman en forma de creación de comisiones, grupos de trabajo y planes especiales de seguridad vial para motoristas. Estas organizaciones sólo se plantean nuevas movilizaciones en caso de incumplimiento de estos acuerdos, o bien en contra de las Administraciones que no respondan a nuestras reivindicaciones. Por otra parte hay otras organizaciones que consideran que no debemos conformarnos con mejoras medianas o parciales, y que hay que mantener las movilizaciones hasta que se consiga una solución total y definitiva.

Cada postura tiene su parte de razón, y posiblemente ninguna esté en posesión de la solución definitiva, pero el problema fundamental de esta situación es la falta de coordinación y vertebración del colectivo, que en definitiva está redundando de nuevo en falta de eficacia frente a la Administración y el hecho de que ésta use las discrepancias entre las distintas organizaciones para dividirnos aun más y ralentizar la velocidad de la obtención de los tan anhelados resultados.

En la actualidad, tanto la Asociación Mutua Motera como la Plataforma Motera por la Seguridad Vial, están liderando la política de la negociación con excelentes resultados hasta el momento.

Por otra parte tenemos una serie de colectivos y personalidades que están muy implicados en esta misma lucha por la seguridad vial por un camino diferente y alternativo a las dos tendencias anteriores. En general, tienen una ideología positivista, de colaboración y sobre todo, coinciden en la necesidad de la unidad de acción y la coordinación de los colectivos. Entre estas posiciones están los dirigentes de algunos portales y foros en Internet de primera línea como portalmotos.com o motos.ws.

El escenario actual consiste en que cada colectivo está trabajando por el camino que considera más razonable, pero que en numerosas ocasiones, al carecer de la coordinación necesaria, se producen duplicidades de negociaciones e instancias, convocatorias de movilizaciones realizadas por grupos distintos en las mismas zonas geográficas en fechas muy cercanas unas de otras, o incluso el cruce de políticas de presión con políticas de negociación en un mismo territorio, llegando a situaciones absurdas en las que se han convocado manifestaciones contra Administraciones que ya han aceptado adoptar medidas importantes para reducir nuestra siniestralidad.

La situación es especialmente grave, pues por una parte la Administración se ve confundida y muchas veces paralizada al ver como el aceptar las condiciones de los usuarios no es sinónimo de paz social, ni de la paralización de los actos de protesta, y por otra los propios motoristas, precisamente los más volcados por la causa, ven con desánimo como todo el esfuerzo que realizan no se traduce en resultados efectivos, y muchas veces se ven convocados por distintas organizaciones en fechas muy cercanas a movilizaciones frente a Administraciones que por otra parte les dicen que ya han aceptado nuestras condiciones, lo que genera confusión, desánimo y desincentivación a seguir movilizado.

A esto hay que sumar que las organizaciones negociadoras, tan solo cuentan con la representatividad de sus propios socios, más los moteros y organizaciones simpatizantes, pero nunca pueden esgrimir la representatividad de todo el colectivo, o al menos de la mayor parte de él. Al final la Administración se ve avocada a negociar con las organizaciones más numerosas y representativas como interlocutores más válidos, pero estas mismas organizaciones son conscientes de que para que la solución pueda ser realmente efectiva y definitiva, se hace necesario contar con la opinión, y sobre todo, con la colaboración, de todo o la mayor parte del colectivo.

Esta participación se hace especialmente necesaria, pues dentro de la estrategia de negociación que planteamos en cada caso, exigimos por una parte que la Administración asuma la responsabilidad de garantizar la seguridad de los motoristas en igualdad de condiciones que el resto de usuarios de la carretera, y ello implica la instalación de sistemas de protección para motoristas (SPM’s) en los sistemas de contención de vehículos (comúnmente conocidos como guardarrailes), y la utilización de pinturas no deslizantes, entre otras muchas medidas de mejora.

Pero por nuestra parte, asumimos también la responsabilidad que debemos soportar en este proyecto como usuarios e interesados en que se solucione el problema. Ello conlleva el implicarnos en el plan de mejora de seguridad mediante nuestra colaboración con la Administración en la labor de determinar tanto las carreteras y vías que entendemos deben ser objeto de actuación, como en cuanto a la concreción de las medidas que consideramos más necesarias para la consecución del fin perseguido, que no es otro que el de la mejora de las condiciones de seguridad específica para los usuarios de vehículos de dos ruedas en general, y de motocicletas en particular. Esta implicación que asumimos como responsabilidad, consideramos que también constituye un derecho, pues de nada sirve que por fin nos hagan caso, pero adopten medidas poco útiles, o en lugares poco indicados. De ahí el que debamos exigir el derecho a opinar e influir en la toma de decisiones, y a su vez, aceptemos la responsabilidad de ofrecer nuestra colaboración.

La importancia de esta labor de negociación con la Administración es tal, que desde las propias organizaciones que están negociando consideran que no debe quedar en un trabajo limitado a ellas mismas. Primero porque es algo que concierne a todo el colectivo; segundo porque el haber conseguido que la Administración se siente a negociar, es el resultado del trabajo de todos los moteros que participamos en las manifestaciones; y tercero porque al igual que en el "Otoño Negro" se demostró que unidos y coordinados podemos conseguir mucho más que de forma individual, la labor de trabajo posterior debería ser igualmente una tarea de todos.

La oportunidad histórica de que los usuarios estemos en una mesa de trabajo donde podamos influir en la toma de decisiones sobre nuestra seguridad, y la responsabilidad que ello conlleva, nos conduce a ofrecer y a pedir a todos los usuarios la posibilidad de participar y colaborar en esta importante labor que a todos nos interesa, y que constituye al mismo tiempo un derecho y una obligación moral de todos, aunque sólo sea por el puro egoísmo de intentar evitar lo que a todos nos puede pasar, es decir, un accidente de fatales consecuencias.

Ante este panorama, Moteros Unidos por la Vida se constituye como la solución a esta problemática de desunión y descoordinación.

"Moteros Unidos por la Vida" (MUVI) es una idea que surge a raíz de una de las manifestaciones del Otoño Negro, concretamente la celebrada el 6 de diciembre y constituyó el lema de dicha movilización, pero surge para inmediatamente después convertirse en algo más que un lema. Es una frase que dice exactamente lo que debe ser nuestro movimiento.

MUVI es un proyecto de todo el colectivo, un proyecto de todos los moteros españoles, pertenezcamos o no a cualquiera de las organizaciones implicadas en la lucha, un proyecto de colaboración, de participación, de coordinación, de dialogo y de representación, donde podamos expresar nuestras ideas y sugerencias, y que implique además la obligación moral de que cada uno de los que participemos aportemos nuestro granito de arena en el ingente proyecto de mejorar la seguridad de las carreteras para que el circular por ellas no nos cueste la vida.

Pues bien, para ello hemos desarrollado el proyecto "Moteros Unidos por la Vida", que no es otra cosa que una plataforma en la que todos los moto clubes, asociaciones, peñas, grupos de amigos, colectivos o particulares que quieran apoyar y colaborar en la mejora de la seguridad vial de los motoristas, puedan integrarse y canalizar sus ideas, propuestas y trabajo.

"Moteros Unidos por la Vida" no es por tanto una nueva asociación, no tiene cuotas de afiliación, inscripción, ni de ningún otro tipo. No tiene estatutos ni reglamentos, tampoco cargos directivos ni juntas de gobierno. Es sólo una plataforma de trabajo en la que todo el que quiera aportar y colaborar podrá hacerlo, es una herramienta de trabajo que nos permitirá vertebrar nuestras propuestas a la Administración como colectivo que somos, y será además un canal de comunicación que nos permitirá estar al día en cada momento de lo que se está haciendo en cada Administración, de cómo y cuándo se está haciendo, así como, en su caso, si no se consiguen los objetivos previstos, tener la capacidad de organizar las protestas y medidas de presión que estimemos pertinentes.

Pertenecer a Moteros Unidos por la Vida tan sólo implicará aceptar la carta fundacional, que no son más que 6 principios básicos en los que entendemos que todo el mundo debe estar de acuerdo para poder desarrollar un trabajo realmente útil y fructífero.

¡La unión hace la fuerza!

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